A grandes rasgos, la música rock en la década del 70 comenzó en forma desgraciada con la muerte de Jimi Hendrix y Janis Joplin, dos
símbolos de la generación de los 60, que mueren a causa de sobredosis.
En lo musical, la experimentación hippie y psicodélica de los 60 dio
paso a un género mucho más pomposo y enrevesado: el rock sinfónico.
En los primeros 70, además, el glam rock y la actitud andrógina de talentos como David Bowie y T-Rex iban a hacer las delicias de miles de seguidores. Y aquí comenzó toda una puesta mucho más teatral, mostrando que el rock además de acordes era un espectáculo integral: así, Alice Cooper y Kiss se adueñaron de los mejores shows de la época, y luego serían influencia para muchisímas bandas -y aun hoy lo siguen siendo-.
A partir de la segunda mitad de la década, un género proveniente de los suburbios neoyorquinos irrumpe para devolverle esa cuota de rebeldía que el rock y la música de los 70 había perdido: se trata del punk, una música mucho más minimalista y rápida que la practicada hasta el momento: sus principales exponentes fueron Ramones en Estados Unidos y en Inglaterra los Sex Pistols y The Clash.









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